Prosa Poética 5
Quinto volumen de la serie prosa poética. Cada miércoles una nueva entrega.
Lo que más miedo me da
es la palabra
Nada.
Antes de aprender a andar
gateaba,
al final me olvidaré
hasta de cómo respirar.
Tu amor es mi ancla.
Entre tus piernas
decidí acampar,
tu falda será
mi cueva privada con vistas.
Me da miedo no ser para ti;
desapareceré del mundo,
no tendré ficha policial ni DNI.
Me esconderé en la pelusilla
de tu jersey nuevo,
me pegaré a tu pelo
y otros me quitarán
pensando que molesto.
Yo, que solo quiero estar cerca
para sentir que soy algo.
Lluvia de barro en el rostro.
Zapatillas con madreñas.
Agua con piel y átomos,
una broma cruel de Dios
o el juego de un imitador
que se ha ido de las manos.
Ni versos ni poemas,
solo ropa vieja, manchada,
una montaña de colillas,
baba en la comisura de los labios.
El director me despidió.
No le gustaba mi registro
de amante dolido.
Soy el que está sentado al lado
del asiento vacío.
El que no llama la atención.
Deseando que tus ojos
se posen sobre mí.
Pero no,
la fortuna la tiene
la butaca
en la que no
se sienta nadie.



Si esto fuera una canción, la pondría a repetir x5.
Alan, hoy te he encontrado artesano en este texto; has tejido, labrado, amasado las letras y, como resultado, los sentimientos están a tope.
Hay emociones de todos los colores, y no deja de resonar en mí esta línea:
"Antes de aprender a andar gateaba, al final me olvidaré hasta de cómo respirar."
Me deja pensando en lo efímero de todo: en cómo la vida es ese tránsito entre aprender y, poco a poco, ir soltando incluso lo más esencial.